August 26, 2007

Grabaciones: arma de estudio

Filed under: Aprender francés — caden @ 8:12 pm

Estudio francés desde hace unos 4 años y he tenido poquísimas oportunidades de charlar con hablantes nativos. Mi país tiene al castellano como lengua madre, por lo que estoy rodeado del idioma de Cervantes. Inclusive, en la universidad, donde sigo la carrera de Historia, no aguardo la posibilidad de leer algún poema de Verlaine o intercambiar expresiones con un foráneo galo. Mi mundo es el español. 

En el instituto donde forjo mi andar lingüístico, la mayoría está como yo. Jóvenes optimistas que esperamos pacientes el viaje revelador a algún territorio de Francia. O, al menos, a algún país que hable el lenguaje franco. Mientras tanto, a simular con grabaciones en CD ROMs y sacar provecho máximo a nuestras lecciones. Y ahora repasaremos una herramienta muy útil: las grabaciones. 

Sí, tal vez ya tiene la idea. O, tal vez, su tímida mente no se ha atrevido aún a aceptarla. Se trata de hablar en frente de nosotros mismos o, más propiamente, de cara a la grabadora de audio analógica o digital. Previamente, debemos definir qué leeremos o expondremos. Por ejemplo, podemos hacer un ejercicio de acentuación de oraciones, para lo que tendremos que escribir un párrafo y dibujar algunos signos visuales que indiquen las palabras que necesiten un alza de voz o cambio de tonalidad. Es la fase primera. La grabación de nuestro discurso se debe realizar muchas veces y, si es posible, tornarse una costumbre. 

Sus utilidades no son sólo de tipo académico (detecta fallos gramaticales y facilita su corrección), sino tienen que ver con el mismo desenvolvimiento oral. Oyendo qué dijimos y cómo lo dijimos, podemos conocer nuestras muletillas y bondades. En otras palabras, es un espejo de nuestras debilidades y fortalezas. Además, posibilita su comparación con pronunciaciones verídicas y naturales. También es un ejercicio de perseverancia y orden. Así, enseña el rigor disciplinario del estudio. 

Haciendo referencia específica al proceso, una vez pulidas nuestras grabaciones y dispuestas con la menor cantidad de errores, es hora de compartir. ¿Qué? Sí, intercambiar experiencias con nuestros compañeros de clase. Para tal motivo, se pueden organizar en grupos o parejas y, en primera instancia, comentar cómo les pareció conversar con Ustedes mismos y enmendar sus errores de esa forma. Luego, intercambiar cassettes y oír un par de veces el trabajo que haya hecho el otro. Tal vez el aula parezca un loquerío, pero es preferible ello a que reine el silencio en un área de francés. 

La corrección es el último gran paso. Se debe detectar los errores de nuestros amigos (practicamos, de paso, nuestra capacidad crítica) e informárselos con paciencia y tranquilidad. De otro lado, saber aceptar un equívoco o comentario respecto de nuestra grabación es clave. Nunca caminemos por las sendas de la autosuficiencia. Siempre es importante reconocer que todos estamos aprendiendo. Por lo tanto, ayudarnos y dejarnos ayudar es muy saludable. Necesitamos del otro, es innegable. No en vano la lengua se construye de a dos. Y tiene su razón de ser en la transmisión de un mensaje de un lugar (emisor) a otro (receptor). Entonces, a practicar y repensar.

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