Historia de la lengua francesa
Si hacemos un recuento histórico por todos los pueblos que poblaron lo que hoy llamamos Francia, encontraremos que ese territorio empezó siendo poblado por los galos (aproximadamente en el Siglo VII aC), quienes tenían un idioma celta que aún no llegaba a la escritura. Si hubiéramos mirado hacia la parte oeste, al sur, los habitantes aquitanos articulaban un idioma muy parecido al vasco (tal vez una lengua precursora de este), pero que finalmente tampoco tenían una grafía de ella.
Sin embargo, con la colonización del Imperio Romano, estos idiomas dispersos fueron siendo absorbidos o simplemente, desapareciendo (recordemos la rápida implantación del latín, y el rápido manejo de los nuevos pobladores con esta lengua). Al llegar la caída de este imperio, se prefigura en la Galia, la llegada de varios pueblos de diferentes orígenes, como por ejemplo los germanos. Entre todos estos, son dos los pueblos que logran consolidarse: los francos hacia el norte y los visigodos en la parte sur (quienes tenían una frontera natural que era el río Loira). Sin embargo y por la gran influencia del idioma latín, pese a que cada pueblo tenía su propio idioma, con el pasar de los años, sus hablantes se terminaron adaptando a este. Es importante resaltar, que hay también un idioma que aparece como raíz del francés: el flamenco, lengua que es hablada hasta nuestra actualidad en diferentes países como en Bélgica, Países Bajos y también al norte de Francia.
Así, durante y después de la influencia del Imperio Romano, la lengua hablada en el norte de Francia (o la llamada Galia) era un tipo de latín algo diferenciado pero que aun mantenía influencias de los francos (quienes fundamentalmente provenían de la lengua germánica). Sin embargo, no todas las regiones de esta zona evolucionaron a la par o con las mismas características. Tal es el caso que al sur de la Galia, la evolución es bastante distinta a la del norte, razón por la cual, poco a poco, ambas lenguas se van diferenciando una de la otra. Lo que en un principio sólo se marcaba diferencia por la frontera natural que era el río Loira, con el transcurrir de los siglos aparece la frontera linguística , es decir, más al sur (esto porque el poder político radicaba en París y con la Revolución Francesa, la lengua se convierte en un elemento que identifica al pueblo y que además iguala a los franceses).
Es justamente por todas estas influencias y evoluciones en el proceso de la construcción del idioma que no queda claro para los filólogos descubrir el momento crucial en que el latin vulgar se convirtió en lo que hoy conocemos como francés o provenzal, sin embargo, podemos estimar que esta transformación pudo haberse dado entre los siglos VI y IX, ya que a partir del siglo VII ya hay evidencia de testimonios en el actual territorio francés. El primer testimonio del cambio de la lengua es la firma de los ‘Juramentos de Estrasburgo’ que datan del año 842, siendo el documento oficial más antiguo hecho en lengua francesa y también alemana.
Con el transcurrir de los años, pero no mucho, aparecerá en la literatura escrita por clérigos esta nueva lengua con estructuras más elaboradas. Estos primeros textos literarios manejaban un idioma mezcla del latín y el francés (propio de los inicios de cualquier lengua romance); entre ellos podemos encontrar el famosísimo ‘Cantar de Roldán’. Sin embargo, el primero de estos fue la ‘Secuencia de Santa Eulalia’. Así, a partir de estas producciones literarias y mediante el uso extensivo del idioma por sus pobladores, esta lengua romance fue diferenciándose de su progenitor, el latín, y consolidándose como una lengua con características propias. Con el tiempo, se transformó de lengua declinada a lengua analítica, lo que quiere decir que del uso de casos en la lengua, es decir: genitivo, dativo, acusativo, etc., se pasa al uso de las preposiciones (algo así como lo que le ocurrió a nuestro español).
El Francés en la antigüedad
Ya con todas estas premisas, se puede ir prefigurando que hubo un francés que ya no era latín pero que tampoco era el actual. Así, se puede suponer que el francés antiguo se va asentando a partir y durante el siglo XI. Es con la influencia germánica que esta lengua se vio obligada a usar un lenguaje escrito (algunos de los sonidos que se hablaban no existían dentro del latín vulgar).
Por ejemplo, la nasalización es uno de los elementos del habla francesa más llamativo. Además, en este idioma se va remarcando la escritura de la n en posición final de palabra. Por otro lado, la u latina pasa a ser una ou francesa. De igual manera, el hecho de la aspiración de la consonante h, es decir, el uso de la h aspirada.

